¿De qué ha servido prohibir Uber en España?

¿De qué ha servido prohibir Uber en España?

enero 19, 2015 |  by  |  España, Movilidad, Regulación  |  ,

En la era digital prohibir no sirve de mucho. Habitualmente lo que se consigue es justo el efecto contrario al deseado ya que los usuarios se organizan para saltarse la prohibición. Es lo que está pasando con los conductores de Uber en España. Sin lugar a dudas dialogar para regular parece mejor opción que prohibir.

Tú me prohibes, yo me organizo

Ya lo dijo el presidente de la CNMC, José María Marín, durante una conferencia en Santander el pasado verano, cuando advirtió de que “las respuestas deben ser proporcionales al problema” y recalcó “prohibir es una herramienta excesivamente fácil” y que requiere “especial cuidado”.

Como bien sabéis Uber (sin entrar en el debate de si es o no es consumo colaborativo) fue prohibido por un juez de Madrid a principios de diciembre. Ante las dificultades para operar cuando los medios de pago como 4B, Visa, Servired, Diners Club suspendieron las operaciones de ingreso o pago con tarjeta de uso con Uber, la empresa decidió suspender sus operaciones de manera temporal en España.

¿Qué ha ocurrido tras la suspensión de operaciones? Que en enero de 2015 los conductores de Uber no se rinden y siguen operando al margen de la aplicación.

Sin hacer mucho ruido, ya que eso los delataría ante el gremio de los taxis, y sin organizarse como empresa de transporte privado, se están dando a conocer enviando mensajes de texto a antiguos usuarios de Uber. “Si estás interesado, confírmame tu horario de desplazamiento diario, al objeto de confeccionar un planing. Puedes enviarme un SMS, WhatsApp o Telegram y me pondré en contacto contigo”, dice el texto que remiten a sus posibles clientes.

¿Qué ocurre al prohibir uber?

Al no contar con una app específica que les notifique nuevos trayectos, su forma de organizarse es algo distinta. Trabajan más a partir de desplazamientos concretos ya fijados y periódicos. Uno de estos conductores cuenta al periódico Vozpópuli que ya tiene programados varios viajes entre semana de 9 a 11 de la mañana y de 16 a 19 de la tarde, si bien no se niega a trayectos puntuales, sobre todo los fines de semana.

Se comprometen a cumplir con la misma tasa de precios que aplicaba Uber. Al no disponer de un sistema oficial para calcular el consumo por cada trayecto, la cuenta se hará de forma manual calculando la distancia a través del navegador GPS y la duración por medio de un cronómetro. El método de pago también será algo engorroso: adiós a las tarjetas de crédito. Al no poder cobrar a los usuarios vía app ni disponer de datáfono, los pagos se realizarán en mano y al momento de finalizar el viaje.

Así que ¿qué se ha conseguido con la prohibición?
a) Pagos en mano (sin trazabilidad alguna)
c) Perdida completa de seguridad (fuera la que fuera antes) tanto para conductores como pasajeros.

Esto se merece el primer GIF animado de la história de este blog.
Bravo!

Nota geek: Otro efecto habitual al prohibir algo que funciona de manera centralizada es que aparece la versión distribuida e imparable de la misma idea. Si la prohibición de Napster hizo salir a Bittorrent, la prohibición de Uber ya ha hecho salir su versión distribuida basada en tecnología Blockchain: LaZooz

Comprender el fenómeno para regular mediante diálogo

Para que no quede duda alguna: que defienda que no hay que prohibir no implica que defienda la no regulación.

En todo caso para comprender algo es bueno analizar todos los puntos de vista. Para conocer los argumentos a favor de la no regulación os recomiendo este informe (La economía colaborativa y la protección de los Consumidores: Un caso para el cambio de políticas) del Mercatus Center, conocido por su radical postura antirregulatoria. El estudio analizan como startups como Uber, Airbnb y Lyft han sido capaces de crecer fuera del régimen normativo establecido, dando un uso productivo al “capital muerto”, incrementando la competencia y la especialización, y reduciendo los costes. El informe se olvida de aspectos, como la privacidad, la seguridad o las condiciones laborales, que la regulación podría ayudar a mantener bajo control.

Ya hace tiempo que defiendo la necesidad de estudios independientes acerca del impacto (económico, social, medioambiental, etc.) de esta nueva manera de hacer las cosas. En el Reino Unido hace poco han publicado uno muy interesante: “Unlocking the sharing economy independent review” que concluye que para aprovechar el potencial:

unlocking_sharing_economy

  • El gobierno debe aprovechar las oportunidades que ofrece la economía colaborativa, tanto para hacer sus propias operaciones más eficientes como para hacer un mejor uso de los recursos públicos.
  • Las regulaciones deben ser examinadas para asegurarse de que todavía son adecuadas a los objetivos y satisfacen las expectativas de la gente – especialmente para el alojamiento y plataformas que ofrecen trabajo online.
  • Se debe apoyar la creación de empresas de la economía colaborativa – fomentando la experimentación y la innovación – para luego poder compartir aquello que funcione.
  • La economía colaborativa necesita unirse – tener una sola voz en lo que respecta a las preocupaciones comunes, y para establecer puntos de referencia y estándares de calidad de servicio con el fin de que los consumidores sepan lo que pueden esperar cuando utilizan estos servicios.

España: pasos en la buena dirección

La verdad es que por suerte empezamos a poder hablar de algunos buenos ejemplos en España como:

Con un poco de suerte pronto podremos hablar de acuerdos entre empresas de la economía colaborativa y las administraciones públicas sin tener que irnos a Holanda (tasas de Airbnb en Ámsterdam) ni a Estados Unidos (California y la regulación de Uber, Lyft, etc.).

Ingeniero multimedia fascinado por aplicar los modelos disruptivos de internet fuera de internet fundó ConsumoColaborativo.com en 2011 y ha formado parte de la vanguardia del movimiento desde entonces, siendo referencia en lengua española, ejerciendo de Conector de OuiShare para España y América Latina y formando parte del equipo de Global Curators de CollaborativeConsumption.com.




10 Comments


  1. Y desde Uber mismo acerca de su nueva alianza para Europa: https://medium.com/@UberSpain/una-nueva-alianza-para-europa-83991ceb89ec

    Y el video entero de la intervención en DLD: http://goo.gl/9J4QKW

  2. ¿De qué sirve prohibir las drogas? Para que los camellos adulteren unas drogas sin control, de forma que son más nocivas y ayudan a la generación de dinero negro. ¿De qué sirve prohibir la corrupción? Para que los políticos sigan robando, pero ahora busquen estratagemas y argucias más rebuscadas para continuar saqueando el erario público. ¿De que sirve perseguir los asesinatos? Para que los criminales no maten a plena luz del día sino que se oculten en los callejones y utilicen métodos más discretos en vez de pistolas.

    Todos estos argumentos son una bobada, ¿verdad? Pues ni más ni menos que los que propone usted. Prohibir las cosas que están mal hechas no sirve para que se eliminen del todo, ya que en ese caso las cárceles estarían vacías. Sirve para perseguir a los delicuentes, a los que cometen ilegalidades y sancionar lo que no se ajuste a la ley para que no se vuelva a repetir y para que ello sirva de ejemplo.

    Si hay gente tan ingenua como cegada con el supuesto consumo colaborativo que proponía Uber que sigue confiando con los “colaboradores” aun sin App, merece que por panoli le timen. Máximo cuando tiene un servicio de taxi oficial, controlado, asegurado y con tarifas reguladas por la administración a su total disposición.

    Me parece estupendo el consumo colaborativo. Que alguien comparta algo que no utilice para amortizar mejor su uso. Estupendo. Pero salir a la calle conduciendo el coche propio para transportar a alguien de un sitio a otro a demanda no es consumo colaborativo. Eso tiene un nombre desde hace muchos años, y se llama taxi. Y pique a quien le pique, el sector del taxi está regulado; tal vez pueda mejorarse, no lo dudo. Obligar a todos los taxis a aceptar tarjetas, tener a su disposición botellas de agua y periódicos, wifi, cargador de móvil y TV. Todo es lícito y seguro que se irá incorporando, del mismo modo que a día de hoy ya todos tienen aire acondicionado y otras comodidades. Pero no olviden que bajo Uber no hay consumo colaborativo, sino un capitalismo salvaje que bajo el eslogan de “mejor para el usuario” esconde una verdad terriblemente nociva para los clientes e incluso para los propios “colaboradores” cautivos.

    Y conste que no entro en el tema puntual de la violación de India. Pero sí que me refiero a la falta de un seguro de conductor profesional en los coches de Uber, o a la inexistencia de un baremo de tarifas que impida que el servicio multiplique sus precios en momentos de alta demanda (como ha pasado en ciudades donde la competencia desleal ha acabado usurpando la función del taxi y ha tenido a los usuarios a su merced). Del mismo modo, que se lo pregunten a aquellos “colaboradores” a los que han exigido comprarse un coche nuevo para hacer el servicio de transporte, y luego han reducido drásticamente su retribución convirtiéndole en prácticamente un esclavo esperando las migajas de trabajo que les proporciona la empresa.

    Uber es Google. Olvídense que la una de las compañías con mayor cotización del mundo se dedique a que la gente gaste menos. Eso es de ingenuo.

    • Creo que he dejado claro en la segunda parte que la no prohibición no implica la no regulación (enmarcado en amarillo). Creo que mucho de lo que comentas caería en ese punto para poder proteger a los usuarios que creen que esto es una buena opción.

      Y al tema de que algo “es así y no se puede cambiar” … la historia de la humanidad está llena de cambios y muchas veces éstos vienen inducidos por cambios de contexto cultural y tecnológico. Es normal encontrarse algo perdido en situaciones como estas.

      Te recomiendo leer también http://www.consumocolaborativo.com/2014/12/10/quo-vadis-consumo-colaborativo/

      • A lo mejor no me he explicado bien… ¿Usted me puede explicar qué hay de consumo colaborativo en Uber?

        Hasta donde sé, se trata simplemente de una sustitución de un negocio por otro. El precio del taxi es X y el de Uber es entre un 10% y un 20% inferior. ¿De dónde sale esa diferencia? Muy sencillo: en el hecho de no pagar impuestos ni cuotas de la Seguridad Social, y además el porcentaje nada colaborativo que se lleva Uber-Google por aportar únicamente la aplicación que hace que los conductores tengan una retribución inferior que los taxistas haciendo un trabajo similar. Una ganga, vaya.

        Con una salvedad. Con la crisis que está cayendo, la generalización de Uber y su modelo “Si tienes un coche, puedes convertirte en nuestro colaborador” llenaría a corto-medio plazo las calles de conductores ilegales, con el perjuicio medioambiental que ello supone, la propia asfixia de los “colaboradores” (eso de la ley de la oferta y la demanda Uber-Google lo conoce de sobra, y si tiene muchos candidatos a conductor, puede reducir aún más su retribución) y la aparición de numerosos casos de inseguridad ciudadana por “colaboradores” que quisieran pasarse de listos y crear su propio servicio directo con el cliente por un par de céntimos menos.

        ¿Es este el modelo que queremos? No me parece muy halagüeño… Pero en todo caso déjense de monsergas. Blablacar es consumo colaborativo, Uber no. Coger un taxi entre dos personas y pagar a escote es consumo colaborativo. Pagar a un conductor que pasa por la calle para que nos lleve al destino que nosotros queremos no lo es. Es sencillamente un taxi.

  3. El hecho que Uber sea o no consumo colaborativo no quita para que haya puesto el dedo en la llaga.

    El taxi servicio publico? de acuerdo, pero que sea público de verdad, como el metro, que los trabajadores sean empleados públicos.

    Todo lo que sea privado que funcione sin un numero máximo de licencias, que encima se traspasan a precios especulativos
    (curioso…en el traspaso de licencias si que quieren libre mercado desregulado sin cortapisas ni control…)

    Seguro que muchos UBER se convierten en taxistas “oficiales”.

    Pero claro…eso igual no interesa a los propietarios de licencias.

  4. No sé yo si Uber es consumo colaborativo… Yo veo una empresa privada enriqueciéndose a costa de unos pringaos haciendo servicios ilegales, usando su coche sin garantía, en algunos viajes gastando más de lo que pueden ganar,etc… lo que pasa es lo ven jugoso porque no está regulado, no pagan impuestos, ni Seguridad Social, ni seguros de coche costosos, ni nada de nada… a ver si los regulan si van a seguir trabajando para esta empresa… JA!

    A mí tampoco me gusta que el gobierno lo controle todo, pero… si no nos vamos a los países subdesarrollo donde todo el mundo se pasa las leyes por el —- y entonces podremos ver que tanto nos va a gustar o no ciertas cosas…es una invitación personal.

    Y yo no sé qué les sorprende, las licencias existen para cada tipo de negocio, no sé porque les molesta tanto la de los taxistas… por ejemplo, un bar tienen licencia y si vas a coger uno tienes que pagar un traspaso que te quedas loco y no sabes de donde sale esa cifra, pero así va! Y así con cada negocio, o no?

    Yo uso Bla Bla Car y otros servicios reales de consumo colaborativo, donde la persona comparte los gastos, no fingen sustituir un colectivo pasando de todo.

    Saludos.

  5. La verdad que además lo que prohibes es lo que más llama la atención, con el internet no puedes limitar muchas cosas y esta es una de ellas.. Además, como comento en mi blog negociosyeconomiadaniel.wordpress.com, con la crisis este tipo de ecnomía podría ser la del futuro.. Los invito a revisarlo también y comentar!!

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