La empresa a prueba de futuro

La empresa a prueba de futuro

julio 31, 2012 |  by  |  Producción, Shareable.net  |  , ,

Ya no podemos pretender ignorar cómo los mecanismos por los cuales se producen y consumen nuestras riquezas están finalmente mostrando algunos signos de cambio y cómo estas señales están creciendo muy rápidamente.

Las numerosas señales de la urgencia del cambio – cómo las múltiples burbujas, los desastres medioambientales y la creciente desigualdad social; por nombrar sólo algunos – parece que estan empujando finalmente la sociedad a cuestionar el «mercado» (una entidad abstracta y poco entendida). La sociedad esta empezando a buscar nuevas formas de producir e intercambiar el valor de una manera más abierta, eficaz, menos competitivas e, inevitablemente, cada vez más basada en una visión común y unos paradigmas compartidos.

Podemos discutir eternamente acerca de por qué esta revolución que nos ocupa es tan disruptiva – y a la vez prometedora – en cuanto a nuevas oportunidades para que las comunidades puedan crear valor y desarrollar un negocio pero, al menos inicialmente, debemos centrarnos en algunos puntos clave.

Hace unos días estuve leyendo este artículo en Mashable, aquí tenéis un párrafo muy relevante (traducido):

«Aunque no sabemos si el consumo colaborativo es un verdadero cambio de comportamiento de los consumidores, o simplemente un error de lectura en el radar, por lo menos podemos afirmar que ha cambiado la mentalidad de un subconjunto de la población […] las personas han compartido durante siglos, pero ahora, gracias a los mercado de intercambio online entre personas (online peer-to-peer marketplaces) se ha vuelto increíblemente simple.»

Peer to Peer (P2P). Estas tres palabras son la raíz fundamental del cambio de paradigma que estamos viviendo hacia un nuevo mercado-sociedad. P2P significa un menor número de intermediarios, un menor número de restricciones, significa una relación directa y por lo tanto significa, inevitablemente, una humanización de los intercambios (persona a persona), más allá de la pura transacción comercial. P2P también significa pasar del puro intercambio (que siempre ha caracterizado al comercio) para pasar a «compartir».

En este sentido, vale la pena mencionar el estudio de Campbell Mithun, de donde se desprende que los beneficios emocionales están entre los más apreciados por los participantes en la economía basada en los intercambios P2P:

  1. Generosidad – puedo ayudar a mi mismo y a otros
  2. Comunidad – se me valora y pertenezco
  3. Estilo de vida – soy inteligente
  4. Estilo de vida – soy más responsable
  5. Cultural – soy parte de un movimiento

Cuatro de los cinco motivos están relacionados con las esferas de la empatía y la comunidad, con evidentes implicaciones sociales.

La llamada economía del compartir o la colaboración (sharing economy), que algunos la esperan como el gran negocio que viene y otros la usan para afirman que el acceso es mejor que la propiedad, tiene una fuerte característica de búsqueda de eficiencia e innovación en todos los frentes. [nota del traductor: en algunos caso se habla de ser radicalmente cruel con las ineficiencias]

John Winsor, escribió días atrás en su blog un artículo muy revelador sobre las razones reales que están transformando la economía de hoy, voy a citar un pasaje:

«Básicamente, el valor económico es creado a partir de ineficiencias económicas […] A pesar de que comenzó poco a poco, ahora (gracias a la revolución digital) todos los sectores de la economía se ven afectados por la tendencia global hacia la eficiencia.«

En este punto, sin embargo, si dejamos de lado temporalmente la discusión sobre las causas y el proceso imparable – si alguna vez conseguimos llevarlo adelante – que es nuestra última esperanza para transformar la sociedad de consumo en algo más significativo y sostenible a largo plazo. Si asumimos que la sociedad va a cambiar más y más rápido (sobre todo para su propia supervivencia): ¿Cuáles son las consideraciones que debemos hacer en relación a la creación de empresas resistentes, duraderas y cómo podemos evaluar la salud de la economía y el mercado en su conjunto?

En este contexto, es esencial para cualquier persona involucrada en la generación de riqueza, de entender cómo el mercado cambiará en el futuro y que esencialmente veremos una fusión del mercado con la empresa, combinando actores, dando la vuelta a ciertos valores y rompiendo las barreras tradicionales.

De hecho, si hay una segunda clave para entender lo que está sucediendo, además de la eficiencia, esto es la democratización. La omnipresencia de Internet, la revolución de la «nube», el traspaso al procomún de los conocimientos, facilitar el acceso a las tecnologías avanzadas – hasta hace poco solo está disponible para los gigantes de fabricación -, el crowdfunding, etc… Todo va en la misma dirección y facilita la entrada de nuevos actores en el mundo de la producción.

Las oportunidades de hoy para estos nuevos actores, son informales, con relaciones de trabajo innovadoras en las que incluso se tiene un concepto diferente de trabajo. No es difícil de ver – o al menos imaginar – megacorporaciones en colisión con las pequeñas start-ups innovadoras, posiblemente financiadas por crowdfunding, o incluso con organizaciones sin ánimo de lucro y proyectos basados en el trabajo voluntario.

Por lo tanto, en un contexto que va precisamente en la dirección opuesta, la de la competencia y la «comodificación», con multiplicación de actores productivos, cada jugador debe aspirar a una misión muy difícil: convertirse en único, inimitable y esencial. Esto se puede conseguir mediante el fomento de una comunidad, creando una tribu de seguidores y fans alrededor de los productos y servicios ofertados.

La «empresa a prueba de futuro» («future-proof-enterprise») es por lo tanto, un negocio que prospera en el mundo como debería ser e inevitablemente será: socialmente sostenible, cooperativo, inclusivo, p2p, local, descentralizado y equitativo en términos de beneficio, no hay ninguna alternativa viable. Los viejos modelos basados en el control, la gran escala y proteccionismo han fallado. La empresas no pueden actuar como monolitos, grandes máquinas centralizadas para la generación de beneficios. Al contrario, deben ser inclusivas, crear valor compartido y prosperar en un periodo de cambio radical.

Comodificar la ventaja competitiva

Venimos de un mundo en el que era muy fácil de dañar/parar la innovación y aprovecharse de la ventaja competitiva a través de tecnologías propias e incomprensible, patentes, no dejar una vía de escape al cliente o cualquier otra estrategia de protección que se pase por la cabeza.

Hoy en día si reflexionamos sobre el verdadero significado de la innovación, vemos que se trata sobretodo de la ruptura de las barreras y las ventajas históricas, eludiendo las restricciones y eliminando las ineficiencias a través de la creación de sistemas de colaboración que facilitan la entrada de nuevos actores, más cercanos a las comunidades , capaces de generar una innovación verdadera e impulsar un cambio real.

El ejemplo de las impresoras 3D – una de las promesas más importantes de la industria de fabricación local de hoy. Tras la expiración de determinadas patentes hemos visto una explosión de nuevos usos que hablan por sí mismos.

A mayor escala, global, es interesante notar que incluso estados soberanos están – desde la salud pública y la medicinaempezando a rechazar el concepto mismo de la patente (el emblema de la ventaja competitiva) cuando su eliminación es en el interés social.

En un mundo que tolera el cada vez menos proteccionismo y los frenos al cambio, una buena manera de generar innovación y convertirse en líderes en cualquier industria es, de manera sistemática, renunciar a las ventajas competitivas. Esto será un beneficio para la comunidad y le ayudará – ya sea como empresas o como otro tipo de actor productivo – a centrarse más en la innovación y la generación de valor. Ser el primero en renunciar su ventaja competitiva permite controlar el proceso y no depender sólo de factores externos que innovan sin su permiso.

Estoy seguro que esto es un cambio bastante radical de perspectiva, pero hay un ejemplo que Benjamin me ha recordado y que puede ayudar a clarificar. El mundo de la telefonía móvil se ha visto perturbado recientemente por el debut de Android en el mercado (una solución royalty-free y de código [más o menos] abierto) que generó la mayor ola de innovación vista en esta área. Nokia, una de las compañías con más historia, ha sido prácticamente borrada del mercado en sólo cuatro años principalmente debido a su incapacidad para innovar. En 2009 intento ofrecer en código abierto el Nokia Symbian – durante años uno de sus principales factores diferenciadores – para seguir innovando. Ahora Nokia vende sus patentes-el último bastión de ventaja competitiva que le quedaba – quedando definitivamente rezagada y probablemente noqueada.

Además de Nokia podemos también mencionar la historia de Kodak(gracias de nuevo a John Winsor por su post que va a la raíz del problema):

«Hoy en día, la innovación que está ocurriendo tan rápido que vivimos en un momento de difícil manejo. Kodak es una gran ejemplo de esto […] inventó la fotografía digital, pero no pudo cambiar su modelo de negocio lo suficientemente rápido para manejar la transición«

Confiar en la ventaja competitiva puede ser arriesgado

Confiar sólo en la ventaja competitiva puede ser arriesgado, pero ¿cómo? Piense en la situación detallada en la siguiente imagen:

Para el jugador de la izquierda, las cosas están bien, siempre y cuando la ventaja competitiva que utiliza para su propuesta de valor siga existiendo. Cuando esta ventaja se rompe (una patente expira, una tecnología nueva y alternativa madura, emerge un nuevo proceso – y esto, claro está , está ocurriendo más rápido y más rápido) su valor en el mercado de repente es menor que el de sus competidores quienes, en parte debido a esa misma diferencia, han podido seguir innovando más durante ese periodo de tiempo.

Aún más interesante y más complicado de manejar para una empresa existente que basa sus negocios en una ventaja competitiva es considerar que, en virtud de la democratización radical de la producción y la maduración de las tecnologías de colaboración, la ventaja competitiva puede ser sustituida por un bien común (procomún), un sistema de valores/conocimientos compartidos que crecerá con el tiempo, donde los diferentes actores pueden «coompetir» en la creación de ese valor común.

En resumen, un negocio basado únicamente en la ventaja competitiva hoy en día es muy arriesgado: el ritmo de cambio que puede transformar rápidamente en un líder en un seguidor.

¿Cómo hacerlo?

En un mundo en necesidad de cambio, donde la comunidad importa y la producción basada en el procomún es a menudo una alternativa viable para la creación de innovación (como el software y el hardware de código abierto nos han enseñado), las empresas deben por lo tanto ser las primeras en generar un cambio a largo plazo, centrándose en el significado y no pensando sólo en la maximización de beneficios a corto plazo.

El enfoque de «la empresa a prueba de futuro» tiene que cambiar, de la protección a la creación, del cierre a la inclusión. Las empresas deben ser un catalizador cambios significativo cuya inspiración proviene directamente de la sociedad en su conjunto, una entidad (la sociedad) para quien las empresas a prueba de futuro deben reservar un papel.

Entonces, ¿qué significa ser una empresa líder en el mercado de mañana?

Hay que fijar nuevos objetivos, como la búsqueda de la innovación y valorar la «socialización» (humanización) y no sólo la maximización de los beneficios. El mundo está evolucionando hacia un nuevo horizonte donde se impedirá obtener ventajas mediante estrategias proteccionistas.

La empresa del futuro tendrá que crear un valor único y no «comoditizable» estableciendo relaciones de confianza con la comunidad, que durarán más tiempo que cualquier ventaja competitiva, para convertirse en una plataforma para la creación y el intercambio de valor, con la mirada puesta en mecanismos de co-producción – involucrando a la comunidad – aparte de las relaciones laborales más tradicionales.

Si tuviéramos que resumir los diez mandamientos de «la empresa a prueba de futuro», podrían ser:

  1. Renunciar a las ventajas competitivas
  2. Aceptar el cambio, no temerlo
  3. Crear una relación de empatía con la comunidad
  4. Crear productos y servicios hackeables
  5. Aportar soluciones a los problemas existentes y no crear nuevos problemas artificiales
  6. Búsqueda de la sostenibilidad, no únicamente el lucro
  7. Convertirse en una plataforma para la creación de valor y el intercambio entre personas
  8. Co-diseñar la empresa y convertirse en la empresa que la comunidad quiere
  9. No hay que buscar clientes, sino que se trata de buscar partidarios y embajadores
  10. Estar del lado justo (moralidad)

Ser un recurso para la comunidad hará que tu negocio sea único y capaz de afrontar el futuro. En el fondo hará a la empresa «resistente», y ello permitirá una contribución duradera y significativa para la humanidad.


El mismo autor del artículo, Simone Cicero, preparó esta presentación para Indigeni Digital Camp 2012


El autor del artículo es Simone Cicero(@meedabyte) y el artículopublicado en su blog lo he traducido bajo CC-BY-NC 3.0

Os recomiendo otros artículos suyos como «Hacia una producción local, a pequeña escala, cooperativa y P2P» (presentación en castellano) y «La revolución que tenemos encima»

La imagen de cabecera es «Look to the Future!» de Pete Prodoehl, bajo licencia CC BY-NC-SA 2.0

Ingeniero multimedia fascinado por aplicar los modelos disruptivos de internet fuera de internet fundó ConsumoColaborativo.com en 2011 y ha formado parte de la vanguardia del movimiento desde entonces, siendo referencia en lengua española, ejerciendo de Conector de OuiShare para España y América Latina y formando parte del equipo de Global Curators de CollaborativeConsumption.com.




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