Estudio: La Economía Colaborativa en Andalucía

Estudio: La Economía Colaborativa en Andalucía

Febrero 28, 2017 |  by  |  España, Estudio, Regulación  | 

¿Puede a economía colaborativa ser una oportunidad para el desarrollo económico territorial? Andalucía Emprende ha promovido un estudio sobre la situación actual del emprendimiento colaborativo en Andalucía. El trabajo ha sido liderado por la consultora sevillana Taraceas, especializada en investigación social aplicada, y ha sido financiado parcialmente con Fondos Europeos de Desarrollo Regional.

¿Qué entiende la Junta de Andalucía por Economía Colaborativa?

Como otras ocasiones lo primero es definir un marco conceptual y contextual adecuado para el sujeto de estudio: la Economía Colaborativa.  Tarea nada fácil. El estudio dedica buena parte del capítulo 2  a definir la economía colaborativa.

El término “economía colaborativa” es un concepto ambiguo que funciona a modo de cajón de sastre donde pueden englobarse multitud de iniciativas y experiencias, desde bancos de tiempo o huertos comunitarios a multinacionales del alojamiento colaborativo.

Los autores han trazado una especie de “línea roja” que indica cuáles son las experiencias que entran dentro de este estudio: “Se ha optado por aquellas iniciativas, con sede en Andalucía, donde es evidente un cierto ánimo de lucro y que optan por formulas empresariales. En algunos casos se ha introducido alguna excepción para incluir iniciativas consideradas fundamentales para dibujar el mapa de los emprendimientos en EC en Andalucía. Al mismo tiempo, dentro del panorama de iniciativas de emprendimientos, especialmente aquellas con base tecnológica, muchas veces también se confunde cuáles son las que realmente encajan dentro de la definición de economía colaborativa, esto es aquellas que crean una comunidad dentro de la cual se dan relaciones de intercambio o cooperación.”

Además se han identificado 10 ámbitos: Alimentación, Movilidad, Intercambio de bienes y servicios, Espacios, Financiación, Vivienda, Conocimiento, Producción. Turismo y Trabajo de cuidados.

Destacar finalmente el trabajo del glosario. Este apéndice incluye algunos de los términos técnicos usados en el estudio que pueden ser algo confusos para el lector no familiarizado con los mismos: business angels, p2p, p2b, coworking, fablab, etc.

Mapeando la economía colaborativa en el territorio

En Andalucía se han identificado 71 iniciativas de economía colaborativa, de las cuales más de la mitad, 40, corresponden a proyectos de coworking, espacios de trabajo compartidos. De la catalogación realizada destaca la distribución territorial, ya que casi un 40% de las mismas se concentran en la provincia de Sevilla y  un 23% en la provincia de Málaga. En el resto de las provincias están por debajo del de un 10%. Sin contar los espacios de coworking, el resultado es más rotundo, casi el 60% de las experiencias están ubicadas en  la provincia de Sevilla.

Listando algunas de ellas:

Respecto al año de creación, más de un  60% se habrían fundado entre 2014 o 2015, reflejo del auge actual de este tipo de emprendimientos en Andalucía. En cuanto a la forma jurídica de las empresas, la inmensa mayoría se tratan de sociedades limitadas (60 de 71) y solo un 10% son entidades de economía social repartiéndose entre cooperativas,  asociaciones y sociedades laborales.  

En general, lo más habitual es que cuenten con dos personas socias-promotoras, y un espectro laboral de entre dos y cinco trabajadores/as. Suelen financiarse mediante la aportación inicial de los socios, y sienten respaldo por parte de Administraciones Públicas.

Se reconoce el papel que juega la Fundación Andalucía Emprende, a la que le piden, como acciones de promoción y apoyo, la puesta en contacto, a través de encuentros y jornadas, con otros emprendedores/as de los que puedan aprender, creando sinergias que apoyen a los proyectos, así como  financiación y asesoramiento.

Algunos aspectos legales poco claros también son identificados como un freno de cara a que la economía colaborativa se afiance como uno de los sectores con un mayor peso potencial en la economía andaluza.

¿Es la economía colaborativa una oportunidad para generar empleo? Sí y no

El tema del empleo y la economía colaborativa es algo muy complejo. Para las administraciones este es uno de los puntos de mayor interés.

Aunque el estudio no entra en este nivel de detalle, desde un punto de vista de desarrollo territorial, es bueno plantear 3 tipos de “empleo” relacionados con la economía colaborativa:

  1. El emprendedor “héroe” que es quien lidera un proyecto, crea una empresa y tiene trabajadores a su cargo. Habitualmente hablaremos de un número limitado de empleos y de muy alta calificación. Por ejemplo Chicfy, una de las startups andaluzas de mayor éxito, tiene entre 25 y 30 empleados. Se buscan sobre todo perfiles técnicos y comerciales.
  2. Quien representa a una iniciativa más global en el territorio. Se podría asimilar al concepto de franquiciador o representante local. Un caso que nos gusta mucho con los “Gestores de Colmena” dentro de La Colmena Que Dice Sí que se quedan con el 8,35% de la facturación total del grupo de consumo (colmena) que dinamizan en su entorno.
  3. Microemprendedores o básicamente los usuarios que son proveedores en las plataformas de economía colaborativa. Usando su coche, su casa, su tiempo y/o sus habilidades consiguen generar ingresos extras, algunos llegando a profesionalizar su actividad. En 2016 ya publicamos este artículo al respecto

¿Se ha medido todo el potencial de la economía colaborativa?

Este estudio es un trabajo muy bueno e informativo. De buen seguro inspirará a otros territorios en España conocer mejor su propio contexto en relación a la economía colaborativa.

Con todo hay un par de puntos donde creo que hay que mejorar para poder medir de manera adecuada el potencial de la economía colaborativa para el desarrollo territorial

  • Medir más allá del impacto económico y en empleo: la economía colaborativa tiene impacto también en lo social (relaciones / comunidades más conectadas) y medioambiental. Aunque no resulte tarea fácil, por falta de indicadores claro y acordados, un estudio de impacto de la EC en un territorio no puede descuidar estos aspectos
  • Medir más allá de las fronteras geográficas del territorio: mucha de la economía colaborativa es facilitada por aplicaciones y se mueve por internet. No respeta fronteras geográficas o divisiones administrativas. Un estudio de “desarrollo económico” no debería descuidar el “uso/impacto” de los servicios en el territorio, por ejemplo el caso de Airbnb (siendo Andalucía un territorio muy turístico), BlaBlaCar (ver esta nota) o Wallapop. El propio estudio destaca que muchas de las startups andaluzas “son empresas con vocación global, pero en su mayoría, con poco arraigo territorial.”

¿Tenéis otras sugerencias para mejorar un estudio de este tipo en el futuro?

Ingeniero multimedia fascinado por aplicar los modelos disruptivos de internet fuera de internet fundó ConsumoColaborativo.com en 2011 y ha formado parte de la vanguardia del movimiento desde entonces, siendo referencia en lengua española, ejerciendo de Conector de OuiShare para España y América Latina y formando parte del equipo de Global Curators de CollaborativeConsumption.com.




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